miércoles, 25 de abril de 2012

Moisés un Líder Innato

Hijas de Jetro - Boticelli

No siempre tenemos la historia con los hechos de la vida de los grandes profetas antes de que fuesen llamados por Dios para su obra, casi siempre tenemos la narración exclusiva de su ministerio y en forma resumida.
En Moisés 1 se le habla a Moisés de una manera muy clara de su llamamiento, lo cual era un desafío imposible para quien no tuviese los atributos requeridos. ¿Pero Moisés había demostrado capacidad para tal labor?¿Tenía las características ya desarrolladas de un gran líder?
Con la historia de Moisés se nos permite observar algunos acontecimientos antes de que recibiera la enorme responsabilidad de conducir a Israel hacia la libertad. Estos hechos nos permiten observar un gran atributo de liderazgo natural en Moisés, que nos impulsa a intentar imitar en nuestras labores como líderes.
Moisés tenía la capacidad de involucrarse en los problemas de otros, hacer suyo las aflicciones que atormentaban a sus semejantes, al grado de tomar riesgos que podrían afectar seriamente su fututo o su vida.
Al observar los abusos y el trato inhumano sufrido por su pueblo, los israelitas, por manos de los egipcios, sintió el impulso, desde su gran comodidad, de defender a su “hermano” sin importarle las consecuencias que aquella actitud temeraria traería sobre él. La consecuencia de este hecho fue el autoexilio, al enterarse de que se había hecho público su daño al egipcio, y que el faraón intentaría matarlo (Éxodo 2:11-14).
Moisés intervino porque sintió como una ofensa o aflicción personal lo que sufría el israelita, aunque él pudo usar otros medios políticos para intentar  bajar la opresión que los egipcios habían impuestos sobre los hijos de Jacob, decidió defender al Israelita como si fuera él quien estuviese actuando en defensa propia.
Al llegar al pozo en Madian a reponer fuerzas, al comienzo de su exilio, observó como varios pastores echaban a las ovejas y a las hijas de Jetro de las cercanías del pozo, acción que parece que siempre sufrían estas pastores, lo que las retrasaba en sus labores de dar de beber a las ovejas. Moisés nuevamente sintió el impulso de intervenir, no de observar ni escuchar, sino de participar en la aflicción del otro, del afligido. Defendió a las hijas de Jetro de las acechanzas de los otros pastores sin temor de ser lastimado o dañado, y después de defenderlas participó en sus labores, abrevando a las ovejas (Éxodo 2:16-17).
Que importante es que el rebaño del Señor tenga líderes que cuidan de él de una forma tan comprometida, no líderes que observen o simplemente escuchen alguna aflicción, sino que la sientan como suya y luchen con o por los miembros afligidos. Estos rasgos tan propios de un pastor de ovejas, que da su vida por las ovejas, era un atributo de Jesucristo que Moisés tenía grandemente desarrollado. Ahora Moisés comenzaría a pastorear ovejas por 40 años como su preparación final para dirigir al rebaño del Señor por 40 años más.


Roberto

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