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sábado, 26 de noviembre de 2011

José Smith y Enoc


Enoc, el gran patriarca que no probó la muerte ni él ni su pueblo, quien realizó grandes maravillas es un arquetipo de José Smith. Ambos tienen muchas cosas en común, de las cuales señalo algunas:

·      Enoc construyó la ciudad de Sión (Moisés 7:19); José Smith estableció varias comunidades de Sión en Estados Unidos.
·      Ambos hicieron un recogimientos de los justos separándolos del mundo de maldad (Moisés 7:20-21).
·      Los dos enseñaron a su pueblo a vivir la ley de consagración (Moisés 7:18; D&C 6:6; 11:6; 12:6; 14:6; 42:32–39).
·      Como Enoc significa “dedicado a Jehová”, vemos a José Smith dedicar voluntariamente su vida hasta el martirio a la causa de Jehová.
·      Inclusive, en las primeras ediciones de Doctrina y Convenios José Smith utilizó el seudónimo de Enoc en algunas de las revelaciones que lo mencionaban (D&C 78:1, 4, 9).
·      Tanto Enoc como José Smith fueron hombres visionarios y vieron grandes cosas (Moisés 7:20–21, 23–24; D&C 76; 110; 128; JS–H 1:24, 30–32).
·      Los dos profetas buscaron establecer un gobierno teocrático.
·      Cada profeta tuvo una visión sobre Satanás y su influencia sobre el mundo (Moisés 7:24–26, D&C 76:25–29; JS–H 1:15).
·      Las enseñanzas de ambos tuvieron tanto poder que permitieron a algunos poder ver a Dios y hacer su vocación y elección seguras (Moisés 7:69; D&C 76:14, 23; 110:2).

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿Nadie sabe ni sabrá realmente el día y la hora de la Segunda Venida?

Debo admitir que me he concentrado en el Libro de Moisés y en el de Abraham, y debo poner más empeño en postear sobre JS-Mateo y JS-Historia y también algo de los Artículos de Fe.
JS-Mateo despierta siempre nuestro interés por hablarnos de señales y de la segunda venida, un evento que esperamos vivir, donde se produzca un cambio favorable para la humanidad y gocemos de las bendiciones prometidas para la era milenaria.
En el versículo 40 nos dice Cristo “Pero de aquel día y hora, nadie sabe; no, ni los ángeles de Dios en el cielo, sino mi Padre únicamente. “ Muchos entiende por esto que nadie sabrá cuando el Señor venga, que el día y la hora sólo la sabe Dios y Jesús (ahora que está resucitado y a la diestra del Padre), pero esta frase no es una profecía, no dice que nadie la sabrá, sino que “nadie sabe”,  esto lo dijo hacer cerca de 2 mil años, y no era necesario que alguien supiera los detalles de esta venida.
En el Libro de Andrew Ehat y Lyndon Cook llamado Words of Joseph Smith, en las páginas 180-181 José dice “¿Dijo esto Cristo como un cuadro general para todas las generaciones? Oh, no, él habló en tiempo presente. Ningún hombre que estaba entonces viviendo en el estrado de los pies de Dios conocía el día ni la hora. ¿Pero él dijo que ningún hombre en ninguna generación conocería el día y la hora? No, porque sería una contradicción con las escrituras, porque el profeta dice que “no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amos 3:7). Consecuentemente, si no lo da a conocer a los profetas, no sucederá”
La enseñanza que nos dejan las escrituras y José Smith es poner toda nuestra atención a lo que brota de las bocas de los Profetas del Señor.

sábado, 13 de agosto de 2011

Dos Árboles, Dos Personas


Una de las doctrinas más hermosas del Evangelio,y a la vez distintiva de los Santos de los Últimos Días, se relaciona con el rol de Eva en la Caída. Para ninguno es un misterio el que veamos en Eva a alguien que cumplió con un papel fundamental en el Plan de Salvación, al dar el paso para conducir al mundo entero hacia la mortalidad. Ningún mormón cree que ella o Adán pecaron al probar el fruto, y menos que ellos desagradaron a Dios con su conducta. Tampoco creemos que hayan recibido alguna maldición producto de la decisión de alcanzar la mortalidad.

Podeos observar una relación especial entre Eva y el Árbol del Ciancia del bien y del mal. Lo que significa espiritualmente el haber participado del fruto de ese árbol, es la apertura de la puerta hacia la mortalidad de los hijos de Dios que habiendo guardado su primer estado serían puestos a prueba en un segundo estado, con un cuerpo físico y sujetos a la experiencia terrenal, con mayor albedrío del que habían tenido antes.

Eva, que trajo este estado necesario a la humanidad, también lo haría en términos físicos, ella y su descendencia femenina, harían participar de este árbol a todos los habitantes del mundo preterrenal hijos de Dios. No sólo los traerían, si no que los alimentarían, abrigarían y les entregarían el amor y cariños necesarios para crecer. Adán mismo, al participar del fruto por oír a su mujer, llegó a la mortalidad, practicamente nació por Eva. El mismo Señor Jesucristo vino a esta tierra y fue nutrido y cuidado por una mujer maravillosa. Las mujeres escoltan a cada espíritu en su paso a través del velo hacia la mortalidad. Es la mayordomía preordenanda, su rol y poder de la mujer en el Eterno Plan de Felicidad.

Así como la mayordomía de Eva era traer la mortalidad al mundo, participando del Árbol de la ciencia del bien y del mal, la mayordomía de Adán tiene relación con el Árbol de la Vida. Así como Eva y sus hijas han dado el don del Ábol del Ciencia a todos los dignos (quienes apoyaron el plan de Dios en el concilio premortal), Adán y sus hijos darán del fruto del Árbolde la Vida a todos los hijos dignos de Dios, por medio de las ordenanzas del bautismo, confirmación, dar el Espíritu Santo, Sacerdocio, ordenanzas del Templo.

Así como Eva y sus hijas guardan el velo que trae a esta vida, Adán y sus hijos cuidan el velo que lleva de regreso a la morada eterna, administrando las ordenanzas de salvación y exaltación. Aquellos que acepten del fruto del Árbol de la Vida, que Adán entrega a los dignos, gozarán del retorno al lugar celestial donde podrán estar con sus Padres una vez más.

Por tanto, Eva fue la primera en probar el fruto del Árbol de la Ciencia, y habiéndolo probado lo da a su marido, y a los dos tercios que apoyaron el plan de Dios. Adán requería vivir una vida justa y recibir todas las ordenanzas necesarias para alcanzar el fruto del Árbol de la Vida, y él lo comparte con su esposa y los justos, así como Lehi con su familia.

Dos árboles, dos mayordomías perfectamente cumplidas, demostrando la igualdad y compañerismo eterno de las parejas en el plan de Dios. La maravillosas doctrina que ha entregado la restauración de la verdad otorgan el papel merecido y glorioso de nuestros grandes primeros padres.


Un Resumen de una Presentación dada por Valeria Hudson en una Conferencia del FAIR.

lunes, 1 de agosto de 2011

La astronomía y los egipcios: Un enfoque a Abraham 3

Kerry Muhlestein

Kerry Muhlestein es profesor asociado de escritura antigua en BYU.
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Desde hace mucho he tenido la idea de que el universo está construido sobre símbolos, mediante los cuales una cosa habla de otra; la menor testificando de la mayor, elevando nuestros pensamientos del hombre hacia Dios, de la tierra hacia el cielo, del tiempo a la eternidad [...] Dios enseña por medio de símbolos; ése es su método preferido de enseñanza.
                                                                        —Orson F. Whitney1

Abraham 3 es una de las secciones más enigmáticas de la Perla de Gran Precio. Tanto el maestro como el alumno sienten que hay algo más en el texto que el significado que están sacando de él. Cada exploración minuciosa suavemente descubre otra capa de entendimiento del texto, pero siempre sentimos que solamente hemos extraído la mínima parte de lo que tiene que ofrecer. Aunque no pretendo poseer una gran llave para abrir esta revelación, creo que hay algunos principios de apercepción intuitiva que arrojan luz sobre la visión nocturna de Abraham. Ciertamente los maestros pueden usar una variedad de enfoques al enseñar Abraham 3. La mayoría de los estudiantes tendrán curiosidad por los nombres exóticos que se mencionan en los versículos 3 y 13, y vale la pena atender esas preguntas.2 También vale la pena investigar respecto de las habilidades de los egipcios en la astronomía y la forma en que Abraham pudo haber contribuido a dichas habilidades. Sin duda los egipcios de la época de Abraham tenían un concepto de un cosmos geocéntrico con énfasis particular en “aquello que el sol rodea (šnnt itn)”,3 refiriéndose a la tierra. En muchos aspectos, la visión de Abraham parece ser geocéntrica.4 Aún así, Abraham obtiene un punto de vista del universo “Kólob-céntrico”.5 Sin embargo, algunos aspectos del pensamiento astronómico egipcio no son nada “céntricos”. Y puede ser que la visión no encaje en ningún enfoque astronómico hasta ahora conocido porque el Señor le pudo haber mostrado a Abraham un modelo que todavía no es comprendido por los astrónomos modernos. Sin embargo, creo que tropezamos cuando tratamos de entender la visión de Abraham en los términos de paradigmas astronómicos.6 Es muy posible que el Señor estaba describiendo los cielos y la astronomía de manera alegórica a fin de enseñar principios doctrinales más bien que astronómicos. Tratar de entender los principios astronómicos tiene su mérito (aunque algunos intentos inconclusos hayan sido usados contra nosotros7), y aunque puede haber en la narración un paradigma cósmico que desentrañar, parece que, en lo que respecta al salón de clases del evangelio, las enseñanzas alegóricas son las de mayor peso.

Abraham no era un principiante de astronomía. Él nos dice que tiene los registros de los padres y que esos registros contienen “el conocimiento del principio de la creación, y también de los planetas y de las estrellas, tal como se dio a conocer a los patriarcas;” Abraham aclara que la información que el registra es “para el beneficio de mi posteridad” (Abraham 1:31). Siendo posteridad de Abraham, no sólo debemos preguntarnos qué significó el conocimiento que se encuentra en Abraham 3 para sus contemporáneos, sino también qué quiso que nosotros, su posteridad de los últimos días, obtuviéramos de ello. Esto requiere una investigación profunda de la época de Abraham así como de las ramificaciones de su visión para nuestros días.

martes, 22 de marzo de 2011

¿Los Egipcios practicaban el sacrificio humano?

Ejecución de Prisioneros
En la literatura mormona, al leer el primer capítulo del Libro de Abraham, en la Perla de Gran Precio, nos muestra al patriarca enfrentado a una prueba gigantesca, al ser ofrecido como sacrificio sobre el altar del dios Elkénah por manos de su sacerdote o sacerdote de faraón.

Esta situación resulta muy difícil de comprender para los egiptólogos, debido que durante el avance de la civilización egipcia no es fácil distinguir que su religión requiriera de sacrificios humanos. Al intentar situar a Abraham en la cronología egipcia se podría colocar al final del Reino Antiguo, o durante el primer periodo intermedio, o inclusive durante el inicio del Reino Medio. En cualquiera de estos tres periodos no se han hallado señales de sacrificios humanos para sus dioses.

Frente a esto se puede considerar lo que nos aporta este primer capítulo. Nos dice que Abraham intentó corregir a sus padres, quienes no quisieron escucharlo y trataron de quitarle la vida por medio del sacerdote de Elkénah. El libro de Jasher narra cuando Abram destruyó los dioses que su padre tenía en el patio menos a uno a quien sarcásticamente lo culpó por lo acontecido. Este capítulo 1 del Libro de Abraham también narra la muerte de tres señoritas virtuosas que enfrentaron la muerte como consecuencia de negarse a adorar ídolos paganos. En estos dos casos la exposición al sacrificio es el resultado de una causa digna de muerte según lo consideraban los sacerdotes de esa región. Da la impresión que son ejecuciones como castigo por su conducta, y no alguien preparado para ese fin o con un linaje para el sacrificio como ocurre en otras culturas que practicaban el sacrificio humano para apaciguar la ira de los dioses o rogar por la cosecha, fin de la sequía, etc. Es perfectamente aceptable que prisioneros a ser ejecutados se les matara frente a sus dioses como acto de gratitud.

Finalmente hablamos de sacrificios y ejecuciones como lo mismo, pero con el fin de hacer una distinción en la religión egipcia comparada con las religiones más primitivas y menos civilizadas que la egipcia.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Moisés 4:12 "Se había vuelto agradable a los ojos"

Las diferentes narraciones de la Caída no nos describen el árbol de la Ciencia del bien y del mal como un árbol muy atrayente, y que Adán y Eva sufrieran permanente tentación por comer de su fruto. Más bien pareciera haber una completa indiferencia hacia probar de su fruto, hasta el momento clave en que Eva le pone atención a la serpiente o a Lucifer.

“7 Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios ha dicho: No comeréis de todo árbol del jardín? (Y hablaba por boca de la serpiente.)
 8 Y la mujer dijo a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del jardín;
 9 mas en cuanto al fruto del árbol que ves en medio del jardín, Dios ha dicho: No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis.
 10 Y la serpiente dijo a la mujer: De cierto no moriréis;
 11 pues Dios sabe que el día en que de él comiereis se abrirán vuestros aojos, y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal.
 12 Y cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que se había vuelto agradable a los ojos, y un árbol deseable para darle sabiduría, tomó ella de su fruto y comió, y dio también a su marido, y él comió con ella.”   (Moisés 5:7-12)

Estos versículos nos muestran el cambio que se produjo en la percepción de Eva sobre el árbol producido por la conversación que ella sostuvo con la serpiente. Nos enseña el principio que para que una tentación sea resistible por nosotros esta tentación debe ser lo más breve posible, expulsando o saliendo lo más pronto delante de ella. Cristo fue el modelo al expulsar a Satanás y no entrar en su juego de razonamientos. Moisés también expulsó oportunamente a Satanás cuando fue tentado. Pero el caso de Eva nos puede pasar muchas veces a nosotros, que al no tener cierta debilidad y dar cabida a jugar con nuestros pensamientos y razonamientos, exponiendo nuestro espíritu más frecuentemente a la tentación de algo en lo que generalmente somos fuertes, nos sorprenderemos al vernos derrotados con una nueva debilidad que antes era una fortaleza. 

El texto dice que el árbol “se había vuelto agradable a los ojos”, pero esto es algo que paso en la mente de Eva, pues el árbol debe haber permanecido igual que antes. Debemos seguir dando poco crédito a aquello que nos persuada a cambiar nuestra forma de pensar sobre moral, ya que al escuchar permanentemente los argumentos del adversario, podrán llegar a “volverse agradables” y terminemos dando explicaciones al Señor del tipo “Satanás me engañó y yo comí”.
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