martes, 22 de marzo de 2011

¿Los Egipcios practicaban el sacrificio humano?

Ejecución de Prisioneros
En la literatura mormona, al leer el primer capítulo del Libro de Abraham, en la Perla de Gran Precio, nos muestra al patriarca enfrentado a una prueba gigantesca, al ser ofrecido como sacrificio sobre el altar del dios Elkénah por manos de su sacerdote o sacerdote de faraón.

Esta situación resulta muy difícil de comprender para los egiptólogos, debido que durante el avance de la civilización egipcia no es fácil distinguir que su religión requiriera de sacrificios humanos. Al intentar situar a Abraham en la cronología egipcia se podría colocar al final del Reino Antiguo, o durante el primer periodo intermedio, o inclusive durante el inicio del Reino Medio. En cualquiera de estos tres periodos no se han hallado señales de sacrificios humanos para sus dioses.

Frente a esto se puede considerar lo que nos aporta este primer capítulo. Nos dice que Abraham intentó corregir a sus padres, quienes no quisieron escucharlo y trataron de quitarle la vida por medio del sacerdote de Elkénah. El libro de Jasher narra cuando Abram destruyó los dioses que su padre tenía en el patio menos a uno a quien sarcásticamente lo culpó por lo acontecido. Este capítulo 1 del Libro de Abraham también narra la muerte de tres señoritas virtuosas que enfrentaron la muerte como consecuencia de negarse a adorar ídolos paganos. En estos dos casos la exposición al sacrificio es el resultado de una causa digna de muerte según lo consideraban los sacerdotes de esa región. Da la impresión que son ejecuciones como castigo por su conducta, y no alguien preparado para ese fin o con un linaje para el sacrificio como ocurre en otras culturas que practicaban el sacrificio humano para apaciguar la ira de los dioses o rogar por la cosecha, fin de la sequía, etc. Es perfectamente aceptable que prisioneros a ser ejecutados se les matara frente a sus dioses como acto de gratitud.

Finalmente hablamos de sacrificios y ejecuciones como lo mismo, pero con el fin de hacer una distinción en la religión egipcia comparada con las religiones más primitivas y menos civilizadas que la egipcia.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Moisés 4:12 "Se había vuelto agradable a los ojos"

Las diferentes narraciones de la Caída no nos describen el árbol de la Ciencia del bien y del mal como un árbol muy atrayente, y que Adán y Eva sufrieran permanente tentación por comer de su fruto. Más bien pareciera haber una completa indiferencia hacia probar de su fruto, hasta el momento clave en que Eva le pone atención a la serpiente o a Lucifer.

“7 Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios ha dicho: No comeréis de todo árbol del jardín? (Y hablaba por boca de la serpiente.)
 8 Y la mujer dijo a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del jardín;
 9 mas en cuanto al fruto del árbol que ves en medio del jardín, Dios ha dicho: No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis.
 10 Y la serpiente dijo a la mujer: De cierto no moriréis;
 11 pues Dios sabe que el día en que de él comiereis se abrirán vuestros aojos, y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal.
 12 Y cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que se había vuelto agradable a los ojos, y un árbol deseable para darle sabiduría, tomó ella de su fruto y comió, y dio también a su marido, y él comió con ella.”   (Moisés 5:7-12)

Estos versículos nos muestran el cambio que se produjo en la percepción de Eva sobre el árbol producido por la conversación que ella sostuvo con la serpiente. Nos enseña el principio que para que una tentación sea resistible por nosotros esta tentación debe ser lo más breve posible, expulsando o saliendo lo más pronto delante de ella. Cristo fue el modelo al expulsar a Satanás y no entrar en su juego de razonamientos. Moisés también expulsó oportunamente a Satanás cuando fue tentado. Pero el caso de Eva nos puede pasar muchas veces a nosotros, que al no tener cierta debilidad y dar cabida a jugar con nuestros pensamientos y razonamientos, exponiendo nuestro espíritu más frecuentemente a la tentación de algo en lo que generalmente somos fuertes, nos sorprenderemos al vernos derrotados con una nueva debilidad que antes era una fortaleza. 

El texto dice que el árbol “se había vuelto agradable a los ojos”, pero esto es algo que paso en la mente de Eva, pues el árbol debe haber permanecido igual que antes. Debemos seguir dando poco crédito a aquello que nos persuada a cambiar nuestra forma de pensar sobre moral, ya que al escuchar permanentemente los argumentos del adversario, podrán llegar a “volverse agradables” y terminemos dando explicaciones al Señor del tipo “Satanás me engañó y yo comí”.

martes, 16 de noviembre de 2010

Knum, el carnero de dos cabezas en vez de cuatro, Facsímil 2 Figura 1

Al poder examinar los hipocéfalos y compararlos con el Facsímil 2 hay muchos elementos que saltan a la vista. Unos de los aspectos que recibió crítica fue el hecho de que la figura 1 del facsímil 2 tenía sólo dos cabezas, a diferencia del resto de los hipocéfalos encontrados, en los cuales Knum aparecía con cuatro cabezas. El hipocéfalo original que tenía José Smith estaba incompleto, y él inspiradamente reconstruyó aquellos elementos faltantes. De esta forma el Facs. 2 era original, ya que no se encontraba otros hipocéfalos donde Knum, o la figura 1, estuviera con dos cabezas.

James R. Harris nota que en el hipocéfalo de Walter Nash aparece otro Knum con dos cabezas, demostrando que los egipcios no tenían una única forma de representar a este Dios que está fuertemente relacionado con la creación. Este hipocéfalo de Walter Nash fue hallado en 1892 fecha muy posterior a la muerte de José Smith en 1844, estableciendo que José no pudo haberlo tomado como modelo para su reconstrucción.

No existía un único modelo de hipocéfalos, hay muchos que se parecen bastante, pero hay otros muy diferentes, y sus diferencias se basan en lo que quieren dar a entender. Las cuatro cabezas pueden haber querido representar los cuatro puntos cardinales, según Nibley citando a DeHorrack, y las dos cabezas pueden representar el alto y bajo Egipto.

Los críticos siempre estarán desconformes, si José hubiese reconstruido el facs. 2 con una figura de cuatro cabezas hubiesen dicho que simplemente lo copió de otros documentos, al hacerlo con dos cabezas le criticaban que los hipocéfalos llevan a Knum con cuatro cabezas y no con dos, pero al hacerlo con dos cabezas sin ningún modelo y que posteriormente aparecieran a la luz hipocéfalos con esta figura tal cual lo compuso José, guardan silencio en esta demostración del rol profético del José Smith.

sábado, 6 de noviembre de 2010

¿El Fruto o el Árbol Prohibido?

Hay tantas cosas que aprender cuando estudiamos la Caída, hay tantas enseñanzas que están para inspirarnos y edificarnos. Un principio muy hermosamente expuesto en este episodio tiene relación con el mandamiento que Dios dio sobre el árbol de la ciencia del bien y del mal. La primera vez que leemos sobre este mandamiento habla Dios mismo:

"Y yo, Dios el Señor, le di mandamiento al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer libremente,  mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás. No obstante, podrás escoger según tu voluntad, porque te es concedido; pero recuerda que yo lo prohíbo, porque el día en que de él comieres, de cierto morirás. Y yo, Dios el Señor, dije a mi Unigénito que no era bueno que el hombre estuviese solo; por consiguiente, le haré una ayuda idónea para él.” (Moisés 3: 16-18)

Según estos versículos el mandamiento fue dado a Adán antes que Dios creara a Eva. No está muy claro cómo Eva recibió este mandamiento, si por conducto de Adán (que es muy probable) o Dios mismo le entregó el mandamiento a ella nuevamente. Sea como fuere este hecho, Eva recibió el mandamiento con algunas diferencias, o bien, ella le agregó sabiamente un detalle valioso. Leemos en Moisés 4:8-9

“Y la mujer dijo a la serpiente: Podemos comer del fruto de los árboles del jardín; mas en cuanto al fruto del árbol que ves en medio del jardín, Dios ha dicho: No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis.”

La instrucción adicional que entiende Eva es sobre no tocar el árbol. Hay evidente sabiduría en esta norma, no creemos que se produjese la Caída por tocar el árbol, o esto realmente les causara la muerte, pero el principio de mantenerse alejado de la tentación y no jugar con ella alienta a permanecer limpios. Cada mandamiento lo podemos ver como un fruto de un árbol prohibido, y si distinguimos cuál es ese árbol y nos ponemos como norma no tocarlo, nos mantendremos más alejados de la tentación y con menos probabilidades de probar su fruto, el cual nos traerá problemas espirituales.

martes, 26 de octubre de 2010

Cómo Moisés rechazó a Satanás

Creo que la experiencia que tuvo Moisés con Satanás nos deja algunas enseñanzas valiosas. El hecho de  tener experiencias espirituales con frecuencia nos ayudan a distinguir con más claridad el engaño. Moisés venía de tener una experiencia maravillosa con Jehová, la recordaba perfectamente porque había sido hace algunas horas. Es por eso que él puede distinguir con claridad la no gloria de Lucifer, sus tinieblas, y recordaba exactamente cómo era la gloria que lo había cubierto al conversar con el Señor.

“Y aconteció que cuando Moisés hubo pronunciado estas palabras, he aquí, Satanás vino para tentarlo, diciendo: Moisés, hijo de hombre, adórame. Y sucedió que Moisés miró a Satanás, y le dijo: ¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios, a semejanza de su Unigénito. ¿Y dónde está tu gloria, para que te adore? Porque he aquí, no hubiera podido ver a Dios, a menos que su gloria me hubiera cubierto y hubiera sido transfigurado ante él. Pero yo puedo verte a ti según el hombre natural. ¿No es verdad esto? Bendito sea el nombre de mi Dios, porque su Espíritu no se ha apartado de mí por completo, y por otra parte, ¿dónde está tu gloria?, porque para mí es tinieblas. Y puedo discernir entre tú y Dios; pues él me dijo: Adora a Dios, porque a él sólo servirás” (Moisés 1: 12-15).

A Moisés le bastó con su propio discernimiento para descubrir la farsa de Satanás. No fue el mismo caso con José Smith, quien al aparecerse Satanás no lo pudo distinguir como claridad, ya que apareció como un ángel de luz. José necesitó de la ayuda divina, los cielos enviaron a Miguel para ayudarle a distinguir la verdadera gloria: “¡La voz de Miguel, en las riberas del Susquehanna, discerniendo al diablo cuando se apareció como ángel de luz!” (D y C 128:20).

Si José, que tuvo experiencias únicas con la divinidad, experimentó dificultad en poder distinguir a Satanás, veremos la necesidad de vivir este principio que enseña Moisés, de que en la medida que experimentemos con mayor frecuencia nuestras experiencias espirituales, al venir Satanás y presentarse como una duda razonable, algo que no es tan malo, etc. cualquier tipo de engaño, podremos tener fresco en nuestra memoria y en todos nuestros sentidos lo que es seguir a la luz, y distinguiremos con claridad su intento vacío. 

La Expulsión del Jardín

Todo el episodio de la Caída está lleno de elementos simbólicos, alegóricos y con mucho significado. La expulsión de Adán y Eva del Jardín de Edén contiene una razón simbólica en la cual el Señor quiere enseñarnos algunos principios.
Que Adán y Eva no podían permanecer en el mismo lugar que el Árbol de la Vida, es algo evidente, en lo cual Alma es muy elocuente. Alma indica con claridad que Adán y Eva debían dejar el Jardín y por este motivo se puso un ángel con una espada guardando el camino hacia el árbol ahora prohibido. “¿Qué significa la Escritura que dice que Dios colocó querubines y una espada encendida al oriente del jardín de Edén, no fuese que nuestros primeros padres entrasen y comiesen del fruto del árbol de la vida y viviesen para siempre? Vemos, pues, que ninguna posibilidad había de que viviesen para siempre.   Luego le dijo Alma: Esto es lo que estaba a punto de explicar. Vemos que Adán cayó por comer del fruto prohibido, según la palabra de Dios; y así vemos que por su caída, toda la humanidad llegó a ser pueblo perdido y caído. Y he aquí, te digo que de haber sido posible que Adán hubiese acomido del fruto del árbol de la vida en esa ocasión, no habría habido muerte, y la palabra habría resultado nula, y habría colocado a Dios en el papel de embustero, porque él había dicho: Si comieres, de cierto morirás.” (Alma 12:21-23)
Pero ¿Por qué no sacar el árbol, llevárselo, cortarlo, en vez de expulsar al hombre? El Jardín de Edén era considerado el primer Templo, dado que Dios el Padre y Jesucristo lo visitaban, allí se realizó un sellamiento por las eternidades, etc. Por tanto, el Jardín representaba la presencia del Señor. Al transgredir, una de las cosas que deberían sufrir era la muerte espiritual, la separación de ellos de la presencia de Elohim. El que Dios hubiese sacado el árbol o utilizado otro modo, no hubiésemos visto cómo se realizó o cumplió la muerte espiritual del hombre. Adán y Eva fueron conducidos hacia afuera del Jardín por el lado este, mostrando con esto, que aunque se separaban de Dios, comenzaban un camino de regreso.
Si el hombre hubiese permanecido en el Jardín y el árbol hubiese sido llevado a otro lugar, nos hubieran privado de comprender cómo es el hombre el que se aleja de Dios y no Él el que se retira, aunque a veces nos pareciera que así fuera. Que hay un camino que recorrer, una vida que vivir, que hay una muerte espiritual que superar.
Hoy el Jardín no existe, ya no está el ángel con la espada en Independence,  pero no por eso podemos dudar que no exista el Árbol de la Vida. Podemos pensar que en nuestro viaje hacia el Templo nos reencontramos con el Árbol y con el ángel que cuida el ingreso. Que al ser fiel a los convenios superamos la muerte espiritual. Al visitar el Templo regresamos al Jardín.

sábado, 23 de octubre de 2010

Moisés . . . tú eres a semejanza de mi Unigénito

La siguiente tabla compara y muestra las semejanzas entre Moisés y el Salvador.


Moisés
Cristo
El Señor le dijo a Moisés “Tú eres a semejanza de mi Unigénito” (Moisés 1:6) Jesús es el Unigénito del Padre (Juan 1:14)
Moisés fue uno de los nobles y grandes (D y C 138:38, 41;Abraham 3:22) Cristo es el más grande (Abraham 3:3, 19)
Moisés fue preordenado para su llamamiento. Cristo fue preordenado para su llamamiento (Abraham 3:27).
Moisés fue conocido por su nombre varias generaciones antes de su nacimiento, así como detalles de su ministerio (TJS Génesis 50:29-35). Cristo fue conocido por su nombre siglos antes de su nacimiento, así como detalles de su ministerio terrenal (Mosíah 3:5-10).
En su infancia, la vida de Moisés se vio amenazada por un Faraón malvado (Éxodo 1) En su infancia, la vida de Jesús se vio amenazada por un rey malvado (mateo 2)
La primera vez que Moisés fue en ayuda de Israel fue rechazado (Éxodo 2:13-14) Cristo fue rechazado en su primera venida a Israel como un mortal (Mateo 21:42-46)
Moisés fue al desierto por un tiempo, para estar con Dios, allí fue ministrado por ángeles (TJS Gálatas 3:19). Cristo fue al desierto para estar con Dios, allí fue ministrado por ángeles (Marcos 1:13)
Moisés ayunó por cuarenta días y cuarenta noches (Deuteronomio 9:18) Cristo ayunó por cuarenta días y cuarenta noches (Mateo 4:2)
Moisés enfrentó a Satanás, quien le dijo que lo adorara (Moisés 1:12-23). Cristo enfrentó a Satanás, quien deseaba que Jesús lo adorara (Mateo 4:1-10).
Moisés fue llevado por el Espíritu a una montaña alta, donde fue transfigurado y se le mostró el destino de la tierra (Moisés 1:1, 8, 11). Cristo fue llevado por el Espíritu a una montaña alta donde fue transfigurado y se le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos (TJS Mateo 4:8).
Moisés comenzó su ministerio realizando milagros (Éxodo 4:7-12). Jesús comenzó su ministerio realizando milagros (Juan 2:1-11).
Moisés tuvo control sobre las aguas (Éxodo 7; 14; 15:20-27; 17). Cristo tuvo control sobre los elemento, como el agua (Mateo 14:25-32; Juan 2).
Moisés alimentó a quienes le siguieron con pan del cielo (Éxodo 16; Deuteronomio 8:3). Cristo alimentó a sus seguidores; al mismo él es ese “pan” del cielo (Mateo 14-15; Marcos 6; Lucas 9; Juan 6:35).
Isaías se refiere a Moisés como el pastor de Israel (Isaías 63:11). Jesús es el Buen Pastor (Juan 10:11).
Moisés al dejar Egipto cumplió la profecía (TJS Génesis 50:29). Cuando Jesús dejo Egipto cumplió con una profecía (Mateo 2:15).
Moisés fue un libertador para Israel (Éxodo 13:3; 1 Nefi 17:24). Cristo fue el Libertador de Israel (Éxodo 13:3).
Moisés fue el mediador del convenio y un legislador (Éxodo 32:32). Cristo fue el Mediador del Convenio y el Legislador de la Ley Divina (1 Timoteo 2:5; DyC 88:21).
Moisés desde lo alto de la montaña trajo una “Nueva Ley” (Éxodo 20-24; 31-34). Cristo desde lo alto del monte entregó una “nueva ley” (Mateo 5-7).
Moisés fue un juez en Israel (Éxodo 18). Cristo es el juez de todos (Juan 5:22).
Moisés se destacó por su mansedumbre (Números 12:3). Cristo fue un ejemplo de mansedumbre (Mateo 11:29).
Moisés restauró la Iglesia en sus días. Cristo restauró la Iglesia en sus días.
Como parte de la estructura de la Iglesia en sus días, Moisés formó dos grupos, uno de doce hombres y otro con setenta (Éxodo 24:9-11; Números 7; 11; Josué 9:15). Como parte de la estructura de la Iglesia en sus días, Jesús formó dos grupos, uno de doce hombres y otro con setenta (Mateo 10:1-4; Lucas 10:1).
Moisés Profetizó sobre el destino de Israel (Deuteronomio 33). Cristo habló proféticamente sobre el destino de Israel (Mateo 24).
Al final de su ministerio Moisés subió al cielo. Jesús, al finalizar su ministerio fue llevado al cielo en una nube (Hechos 1:9).
La segunda vez que Moisés vino entre Israel lo aceptaron como su libertador (Éxodo 15:1-19). Cuando Cristo regrese, será aceptado como el remanente de Israel, como el libertador espiritual que es (Zacarías 13:6; 14:1-5).

Alonzo L. Gaskill, The Lost Language of Symbolism, p. 185-188 
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